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GuíaCómo estudiar

Cómo hacer tus propias preguntas para estudiar

Convertir tus apuntes en preguntas y contestarlas sin mirar es una de las dos técnicas de estudio con utilidad alta según la evidencia. Una buena pregunta es corta, tiene una sola respuesta y te obliga a recordar, no a reconocer.
Actualizado el 4 min de lecturaPor el equipo de Quedé · Editado por Alfonso Bribiesca

Tienes apuntes, resúmenes y una guía de cientos de páginas. El problema no es la falta de material: es que leerlo no se queda. La salida es cambiar la pregunta que te haces al estudiar. En lugar de "¿ya lo leí?", pregúntate "¿lo puedo contestar sin ver?".

Por qué funciona

Una revisión de diez técnicas de estudio (Dunlosky y colegas, 2013) encontró solo dos con utilidad alta: la práctica de recuperación (contestar preguntas sin ayuda) y la práctica distribuida (repasar en días distintos). Releer, subrayar y resumir quedaron con utilidad baja.

En un experimento clásico (Roediger y Karpicke, 2006), quienes estudiaron un texto y luego se hicieron pruebas recordaron más días después que quienes lo releyeron. Lo curioso: los que releyeron se sentían más seguros. Esa sensación engaña, y es la razón por la que tanta gente sigue releyendo.

Hacer tus propias preguntas es la forma más barata de aplicar esa evidencia. No necesitas comprar nada: solo tus apuntes y una libreta o tarjetas.

Cómo es una buena pregunta

Pregunta débil Pregunta buena
"La fotosíntesis" "¿Qué productos salen de la fase luminosa de la fotosíntesis?"
"¿Qué pasó en la Revolución?" "¿Qué plan proclamó Madero y qué pedía?"
"Ley de Ohm: V = IR" "Si duplicas la resistencia con el mismo voltaje, ¿qué pasa con la corriente?"
"¿Es verdad que el pH 3 es ácido?" "¿Un pH de 3 es ácido o básico, y por qué?"

Reglas prácticas:

  1. Una sola respuesta. Si la respuesta ocupa un párrafo, parte la pregunta en tres.
  2. Que obligue a recordar, no a reconocer. Las preguntas de "sí o no" se adivinan. Pide el dato, la causa o el resultado.
  3. Con el porqué. "¿Por qué?" y "¿qué pasa si...?" te preparan para las preguntas de aplicación del examen.
  4. En tus palabras. Copiar frases del libro con un hueco invita a memorizar la frase, no la idea.

Paso a paso con tus apuntes

  1. Lee una sección una sola vez, con atención.
  2. Cierra el material y escribe de 5 a 10 preguntas sobre lo que acabas de leer.
  3. Escribe la respuesta de cada una al reverso o en otra columna, revisando el material.
  4. Al día siguiente, contéstalas sin ver. Marca las que fallaste.
  5. Repite las falladas hasta acertarlas en esa misma sesión.
  6. Vuelve a todas en unos días. Las que aciertas se alejan; las que fallas regresan pronto.

A esto último se le llama reaprendizaje sucesivo: recuperar hasta acertar, en sesiones separadas. En un estudio con un examen real de alto riesgo, se asoció con 10 puntos porcentuales más o incluso más (Janes y colegas, 2020). Lee más en repetición espaciada.

Una pregunta que siempre aciertas ya no te enseña nada. Aléjala y dedica ese tiempo a las que fallas.

Preguntas de opción múltiple hechas por ti

El examen es de opción múltiple, así que conviene practicar también con ese formato. Cuando escribas una pregunta con opciones, crea los distractores a partir de errores reales:

  • El resultado que sale si olvidas un signo.
  • El personaje del periodo vecino.
  • La unidad equivocada.

Así cada distractor te entrena para un error que sí podrías cometer. Revisa siempre la respuesta correcta después de contestar: en opción múltiple, la retroalimentación evita que termines aprendiendo el distractor como si fuera cierto (Butler y Roediger, 2008).

Intenta antes de estudiar

Contestar preguntas sobre un tema antes de estudiarlo parece inútil porque fallas casi todas. Aun así, la investigación sobre pretesting muestra que intentar primero y luego ver la explicación mejora el aprendizaje de ese contenido. Úsalo al empezar un tema nuevo: 5 preguntas rápidas, luego la lectura, luego las mismas 5 preguntas.

Errores comunes

  • Escribir preguntas y nunca contestarlas. Escribirlas es el primer paso; el efecto grande está en recuperarlas días después.
  • Ver la respuesta demasiado pronto. Date al menos 15 segundos de esfuerzo real antes de voltear.
  • Hacer solo preguntas fáciles. Si aciertas todo a la primera, tus preguntas no piden lo suficiente.
  • Guardarlas por materia, en orden. Mezcla temas al repasar; en el examen nadie te avisa de qué tema es cada pregunta.

Dónde encaja con el resto de tu plan

Hacer tus propias preguntas no sustituye resolver problemas en Matemáticas, Física y Química: ahí la práctica es resolver ejercicios. Donde más rinde es en las materias de datos y conceptos: Historia, Biología, Geografía, Literatura y la parte teórica de Química.

Si prefieres no escribir y organizar tus propias tarjetas, hay herramientas que hacen parte del trabajo. Quedé, por ejemplo, te pregunta cada habilidad y te la vuelve a pedir en días distintos. La técnica es la misma: recordar sin ayuda, en días distintos. Lo que cambia es quién lleva la cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Por qué funciona hacerme preguntas?

Porque recordar sin ayuda fortalece la memoria más que volver a leer. En los estudios, quienes practican recuperando retienen más a los días, aunque se sientan menos seguros al terminar de estudiar.

¿Cuántas preguntas debo hacer por tema?

Entre 5 y 15 por subtema bastan. Importa más repasarlas en días distintos que tener cientos.

¿Sirve si me equivoco mucho al principio?

Sí. Intentar responder antes de dominar un tema, y luego revisar la respuesta correcta, también ayuda a aprender. Lo importante es ver siempre la respuesta correcta después.

Estudia con un plan que sabe cuánto te falta

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